Diario La Nación


Fotos de infancia" , de Jorge Goldenberg (a partir de improvisaciones del grupo). Intérpretes: Claudio Benítez, Gustavo Monje, Noralih Gago, Ignacio Oliveros, María Cecilia Miserere, Clara Virasoro. Diseño de iluminación: Ricardo Sica. Diseño de escenografía y vestuario: Gabriela A. Fernández. Asistente de dirección: Adriana González. Dirección: Berta Goldenberg y Juan Parodi. En el teatro Anfitrión, Venezuela 3340.


Un ámbito despojado y de una singular pureza (paredes altas, blancas, un piso muy marrón cuya textura simula un pequeño empedrado, un árbol casi desnudo) es habitado de pronto por un grupo de actores dispuestos a un juego intenso. Por un lado, una fotografía proyectada muestra a unos niños que han quedado registrados en una pose determinada. Los intérpretes la copian, pero inmediatamente recrean una supuesta conducta, unas supuestas palabras y acciones. Las historias que arman son breves, pero están cargadas de ternura.
De pronto esos actores se vuelven niños y construyen unas tramas que nunca sabremos si verdaderamente les pertenecían a los pequeños que asoman en las imágenes, pero que -con el correr del espectáculo- no importará demasiado, porque quizás el juego se traslada al espectador y será él quien construya su propia historia o hasta descubra que él mismo -recuerdo de por medio- está en escena haciendo o diciendo aquello que hizo y dijo, en una situación similar, en su infancia. Todo lo que sucede en el espacio tiene un gran valor referencial. Nadie puede sentirse al margen de lo que se propone y seguramente todos se identificarán con cualquiera de los personajes. Los temas que aparecen: la religión, el sexo, el valor de la mentira o la verdad, entre otros.
Si bien el texto de Jorge Goldenberg es pequeño en tanto estructura dramática -lo construyó a partir de las improvisaciones de los actores- tiene una destacada calidad en la construcción de los personajes y unas síntesis muy precisas en las resoluciones de la acción.
Desde la dirección, Berta Goldenberg y Juan Parodi se imponen exhibiendo un trabajo que apunta a desarrollar la sensibilidad de sus intérpretes. Es muy minucioso el proceso que transitan y los resultados actorales son muy atractivos.
El diseño escenográfico de Gabriela A. Fernández y la iluminación de Ricardo Sica son muy calificados también.
Ambos logran crear un ambiente por momentos muy mágico, ideal para contener esos mundos de infancia.
Carlos Pacheco

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